El talento no es casual

Si nos conformamos con la definición de talento como capacidad de entender, inteligencia, estamos asumiendo que se trata de una cualidad eminentemente innata. Sin embargo, el talento necesita acción para desarrollarse. En esa acción entra el factor interés, que no es otra cosa que la motivación y las ganas, el ánimo por seguir creciendo y adquiriendo conocimiento útil para el desarrollo profesional.

El talento entonces parece dinámico, en movimiento continuo. Y no crece si no se trabaja. No avanza solo con ser inteligente. Porque el talento aporta valor, y solo puede medirse desde aquello que ayuda a construir. El talento es necesario solo cuando se usa. Y es útil solo desde el beneficio que aporta a la comunidad.

 

Factores para el desarrollo del talento

Para el buen desarrollo del talento existen ciertos factores que lo favorecen de forma directa. No hay buen talento sin un equipo que lo respalde. Por sí mismo, el talento no construye, sino que ayuda a construir mejor. Las habilidades de un profesional conectan con los conocimientos de otro y sucesivamente se acoplan a un sistema de trabajo común. No hay talento sin equipo. Por eso es fundamental saber adaptarse a los flujos de trabajo, formar parte. Team, team, team.

El equipo, para funcionar como un engranaje perfectamente acompasado, necesita adaptarse a la cultura de la empresa. Y, en cierta medida, más allá de las normas establecidas, la cultura viene determinada por el propio equipo. Esta manera de funcionar donde cada pieza es la base de los movimientos de la pieza siguiente, donde cada una importa para que la acción y los trabajos sean el resultado de una organización que transmite unos valores determinados, favorece el desempeño de las habilidades individuales, el crecimiento del talento. Donde cada profesional puede demostrar su know-how.

Para terminar de comprender la estrategia de la empresa, el equipo también ha de adaptarse a la tecnología y a las herramientas. En una compañía en la que la comunicación es constante, continua y necesaria, la tecnología juega un papel transversal y estructural. Si el profesional aprovecha los recursos tecnológicos también podrá potenciar su talento.

 

El viaje del talento

La búsqueda y posterior contratación de talento es el primer paso del viaje que da hasta integrarse totalmente en la empresa. Para atraer talento se necesita liderazgo, como empresa y dentro de la organización de los equipos. Sin este liderazgo se pierde talento, se desaprovecha y se cansa.

El liderazgo cobra así una importancia capital. Gracias al sentido de pertenencia a un equipo bien dirigido se produce el desarrollo profesional, la única forma de lograr la retención del talento.

La gestión del talento en la empresa no es tarea fácil. Por eso, en una empresa donde abunda el talento, donde cada trabajo es el fruto del mismo, la calidad no es casualidad. Ni siquiera el talento es casual: es el resultado de hacer las cosas bien, del trabajo, del equipo, de la tecnología bien entendida y del liderazgo. Del crecimiento personal, profesional y empresarial.

 

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