El futuro que será debería marcar la educación que es para que haya trabajo para todos

Hace unos días tuve la oportunidad de participar en un foro organizado en Huelva por Atlantic Copper sobre el empleo del futuro. Me pareció una iniciativa muy valiosa y de ésas que realmente demuestran que una compañía es consciente de su responsabilidad respecto del contexto en el que se desarrolla.

Aprovecho esa oportunidad para compartir el contenido de mi intervención.

A lo largo de los siglos la Humanidad ha necesitado permanentemente sentirse trascendente. A veces esa trascendencia se ha buscado confiando en una fuerza superior, otras veces intentando pasar a la historia, y todas las veces asegurando que se vivía un momento único y transformador a partir del cual la historia de la humanidad tomaba un derrotero totalmente nuevo.

Asumiendo que esa transformación ha venido acompañada siempre de la innovación y la tecnología y que la función que muestra la evolución tecnológica es una curva exponencial, entenderemos que en cada punto de la representación la aceleración a la que estarían sometidas las personas que protagonizaran el momento, sería la misma. Así que quizás sería bueno que comenzáramos relativizando el momento histórico, aunque difícilmente podríamos hacer lo mismo con el momento desde la perspectiva de un lifetime.

Probablemente en el neolítico aquellos aguerridos cazadores, admirados por toda la tribu, se sintieron como un taxista ante Uber cuando a la vuelta al poblado se encontraron con que alguien había empezado a cultivar y a pastorear, y la carne de caza pasaba a ser algo apreciado, pero innecesario.

Y hablando de taxistas, me viene a la mente la imagen de los Luditas (me los descubrió mi amigo José Antonio Gallego). Un movimiento que se dedicó a asaltar telares y destruir máquinas porque se sentían amenazados y asumían que acabarían quitándoles el trabajo.

Porque ahí, sí, tenemos que asumir que las personas vivimos un entorno de cambio que anuncia transformar aún más cómo vivimos y qué hacemos para ganarnos la vida. Hay un buen número de factores que anuncian un impacto muy considerable en el mundo que aún nos queda por conocer, el acceso ilimitado y gratuito a la energía que parecía una opción impensable no hace tanto, el paso del tratamiento de la enfermedad a la gestión de la salud, con la monitorización continua de cada vez más indicadores de la misma, que nos permitirán adelantarnos a los problemas, o el impacto que la inteligencia artificial y, en algún momento la inteligencia híbrida, tendrán en nuestra capacidad de abordar nuevos retos.

Lo cierto es que generamos a cada paso nuevas industrias, de forma que cada vez es menos el tiempo que como especie dedicamos a nuestro sustento y más el que empleamos en llenar nuestras vidas de cosas y actividades más o menos relevantes. Si el lector duda sobra esta afirmación, le animo a tener una conversación sobre la indiscutible importancia económica, cultural, incluso pacificadora del sector turístico y su impacto en el PIB español con su abuelo o bisabuelo o el primer español al que se cruce en un viaje al año 17, un siglo atrás.

Otro ejercicio muy divertido puede ser visualizar la comida de Navidad del Rubius en la que su abuelo le pregunta a qué se dedica o cómo es que una marca como Fanta le paga tanto por salir en la tele.

Llegados a este punto, entiendo que la pregunta puede ser cuáles son esos turismos que han surgido, están surgiendo o van a surgir en los próximos años. La respuesta es que surgen por todas partes, ante la caída en el empleo y la relevancia social de los medios de comunicación tradicionales aparecen los medios sociales, ante la capacidad que iremos conociendo por parte de la IA de hacer un diagnóstico al menos tan bueno como el que hace por teléfono el médico de un seguro privado. Habrá médicos colaborando con ingenieros para desarrollar nuevos sistemas que saquen partido a la monitorización de las personas sanas y habrá lingüistas haciendo que las máquinas entiendan esa información sin que haya que traducírsela.

Pero también habrá miles de trabajos en entornos virtuales desarrollados por personas reales. Viajaremos en el entorno físico y volveremos a nuestros sitios preferidos en realidad virtual, con la ventaja de que podremos hacerlo a diario, y comprarnos una parcela, y construirnos una casa diseñada por un arquitecto, y ponerle un jardín diseñado por un paisajista y…, y todo eso nos lleva a que TODO el mundo necesitará aprender a programar como ya nadie discute que hacen falta los idiomas. Si queremos pasar de usuarios a protagonistas, programar será el complemento de cualquier otro conocimiento. Pero ya volveremos a eso.

Si a estas alturas ya estamos todos convencidos del momento de cambio que vivimos, toca ahora decir que cuando se habla de transformación digital, se miente como un bellaco. Porque transformación trae a nuestra mente la idea del paso de un estado A a un estado B. Esa no es en ningún caso la situación: no estamos cambiando, estamos echando a cambiar. Por tanto, otra de las claves de las personas que quieran percibir este nuevo entorno como un campo lleno de oportunidades, es que se aferren al cambio, que pasen de la natural inercia que nos sitúa como resistentes al cambio a vivirlo como curiosidad, con ganas de aprender y disfrutando de la oportunidad de tener una carrera y una vida diversas. Hemos pasado de una vida dividida en tres partes, en la primera nos formábamos como personas y profesionales, en la segunda ejercíamos lo aprendido y en la última disfrutábamos lo alcanzado, a una vida llena de ciclos de cinco, diez o quince años en los que a partir de que alcanzamos la vida adulta, aprendemos, ejercermos-aprendemos, cambiamos, aprendemos ejercemos, cambiamos-aprendemos y así sucesivamente, añadiendo una esperanza de vida que crece de forma muy significativa.

¿Sabéis cuál es el mayor miedo de un desarrollador, un profesional que entiende-vive-construye el nuevo entorno? Quedarse cinco años con la misma tecnología. Porque simplemente sabe que, al final de ese tiempo, tendrá que volver a empezar.

Así que de cambiar se trata. Y modestamente, desde mi punto de vista, ese cambio si eres una organización empieza por la cultura, sigue por las metodologías y acaba con las tecnologías. Por mucho futbolín que pongas, si los jefes ejercen de tales, nadie va a usarlo. Por mucha red social corporativa que instales, si no hay cultura de colaboración, será un desierto o una sucesión de monólogos en el mejor caso.

¿Y si soy una persona? Entonces como siempre, cuanto más fundamentos tengas, más fácil te adaptarás a los cambios. Cuantas más piezas de lego de colores y formas distintas tengamos, más figuras distintas podremos construir. Las piezas de lego que nunca fallan son las matemáticas, los conocimientos técnicos, la ciencia, pero también la filosofía, la literatura, la historia. Si no sabemos interpretar primero, no sabremos qué construir a continuación.

Pero dediquemos unas líneas a analizar a quiénes parece que hay un consenso generalizado en que protagonizan el cambio en el entorno laboral: los Millennials. Se entiende por tales a los nacidos entre 1980 y 2000, me quedo fuera por 10 años que si veinte no son nada ;). A este grupo demográfico se le suponen ciertos valores como que buscan un trato igualitario en el entorno de trabajo, valoran la toma e implantación eficaz de decisiones, eligen dónde trabajan por motivos como cuáles son sus compañeros, si tienen flexibilidad física y temporal en la prestación de sus servicios y, sobre todo, valoran más el camino (un trabajo que les llene) que llegar pronto a una supuesta cima. Y claro uno se pregunta dos cosas ante esta información

  • La primera ¿hay alguien que no valore todo eso?, ¿hay alguien que no se sienta identificado? Porque yo valoro todo eso tanto o más que un millennial y no conozco sinceramente a nadie a quien le guste que las decisiones tarden, que la relación sea injusta o a quién no le gustaría llenar su vida de proyectos relevantes rodeados de compañeros brillantes. Así que la pregunta es ¿somos todos millennials? Seguro que no, pero incluso entre los que coinciden demográficamente no tengo claro que quien trabaja en un restaurante de comida rápida y mucho menos quien no tiene trabajo, se encuentren en situación de poner en valor sus demandas generacionales.
  • Lo que nos lleva a la segunda matización, creo que sobre todo se trata de una cuestión de oferta y demanda. El mercado y los sectores, todos, están en plena transformación. Cambio que como de costumbre va por delante de la reacción que se produce en ámbitos como la educación. Eso hace que el número de personas no ya con el talento, sino con los conocimientos que las empresas están demandado mayoritariamente y a ritmo creciente no se vea cubierto y las empresas tengan que buscar vías para atraer a esos y no a otros, por más que coincidan en año de nacimiento. La mejor prueba de que esto es lamentablemente así, son los durísimos datos de desempleo juvenil que en España alcanza el 38,6% (el más alto de toda la OCDE), frente al 2% de los ingenieros en informática o telecomunicaciones por poner un ejemplo o el 8% de los titulados con una FP Superior en las mismas ramas. ¿Cómo es posible que no se esté produciendo a toda velocidad primero un viraje e inmediatamente después un reciclaje para que esas tasas en el peor de los casos empiecen por moverse hacia la media ponderada de todas ellas?.

La respuesta a lo anterior podría ser que, como estamos en un entorno de cambio tan rápido, resulta casi imposible poder prever o anticiparse a las nuevas demandas por parte de las empresas y que por ese motivo siempre se va detrás del mercado. Pero para responder a esa objeción contamos con un autor mucho más reconocido y brillante que yo. Se trata de Thomas Frey, quien enuncia un par de frases enormemente relevantes:

“No es el presente el que crea el futuro, sino al contrario, son las imágenes del futuro las que determinan el presente”.

Por añadir una mínima explicación, las imágenes de coches voladores en la ciencia ficción son el mejor motivador para que alguien estudie ingeniería y se junte con quién ha estudiado física y se sientan motivados a hacer realidad aquello con lo que soñaron.

Así que esa visión compartida de un futuro con Inteligencia Artificial, con vehículos autónomos, con realidad híbrida, etc, al que todos ya sabemos que vamos, debería determinar las decisiones que tomamos en el presente para asegurarnos de que nos situamos en el liderazgo empresarial y profesional y no como usuarios rezagados.

Una segunda frase de Frey marca aún más el camino a seguir cuando dice:

“Creemos que el futuro será brillante, divertido y emocionante. Seguro que tendremos que superar retos y contratiempos, pero cada problema crea una oportunidad. Con la educación adecuada, los beneficios de la tecnología futura superan con creces los riesgos”.

Y como el mundo es de los audaces, de los inquietos y de los que no esperan a que otros hagan, pues llega Steve Wozniack (cofundador de Apple) y decide lanzar una plataforma de aprendizaje bajo dos premisas:

“Nuestro objetivo es educar y entrenar a personas en habilidades digitales útiles para el empleo, sin que deban asumir años de endeudamiento”

“Muchas personas se sienten atemorizadas a la hora de escoger carreras basadas en tecnología porque creen que no podrán conseguirlo. Yo sé que pueden, y quiero enseñarles cómo”

Así que hablamos de disfrutar del cambio, anticiparlo en base a las imágenes del futuro y dotarnos de los conocimientos que nos van a permitir protagonizar ese cambio.

Pero también tengo que decir que un cambio imprescindible, sin el cual cualquier otra cosa no es más que escaparatismo o presupuesto tirado a la basura, es el que las organizaciones deben desarrollar respecto de su cultura corporativa. Sin un cambio cultural que elimine los frenos a la velocidad y a la innovación, ninguna organización va a poder competir.

Hablando de la cultura en las organizaciones, hace unos meses Netflix publicó su documento al respecto. Una lectura muy recomendable y que ha tenido una enorme difusión. Recomiendo desde luego su lectura y comparto aquí algunos detalles que me parecen muy destacables:

“Los verdaderos valores de una compañía, al contrario que los aparentes valores, se demuestran mediante las decisiones sobre quién es recompensado, promovido o despedido”.

¿Está usted recompensando y promoviendo a las personas más innovadoras en su compañía?, ¿premia usted a quienes le ofrecen vías de transformación de su modelo que encajan mejor con el nuevo entorno?, ¿prescinde de quienes están aferrados a los procesos que anquilosan a su compañía?

Y hablando de cultura, quiero acabar hablando de la Cultura en Sngular. Para nosotros es tan relevante que hemos elevado lo que comenzó siendo la Cultura de la Felicidad a la Estrategia de la Felicidad. Por tanto, mostramos la intención de ir alineando todas nuestras decisiones y recursos para alcanzar ese objetivo de una felicidad colectiva, pero también individual. Por eso en mi caso como responsable de estrategia corporativa, mi rol es el de CHO (Chief Happiness Officer) y no el de CSO (Chief Strategy Officer).

Y hablando de felicidad, os adelanto que considero que como en la pirámide de necesidades de Maslow hay palancas que si actúan impiden la felicidad, pero que no son capaces de provocarla, y otras que tienen esa capacidad catalizadora pero que están anuladas en presencia de las primeras.

Me explico un poco mejor. Mientras no haya unas normas de evaluación y un itinerario de desarrollo profesional claro, objetivo y que dependa de lo que hago y acredito, y no de la opinión de un tercero, no seré feliz por más fiestas y futbolines que me montes. Ahora bien, cuando todas esas barreras a la felicidad estén cubiertas, necesitaremos catalizadores que pasen a nuestro equipo de la calma a la satisfacción y de ahí a la felicidad. Porque como señala Wikipedia:

La felicidad es una emoción que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada.

Y eso en Sngular nos deja como misión correr por delante de nuestro equipo para ir allanando el camino de obstáculos que pudieran impedir que alcancen sus metas. Todos los miembros del comité ejecutivo nos hemos apuntado a aprender Curling para hacerlo lo mejor posible :).

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